*La Manera en que Nuestra Familia Sobrevivirá*
Franz, mi hermano menor, se había escapado de la academia a la que asisitía.
Afortunadamente regresó a casa, pero a su llegada, la amigable hora del té de la familia de repente se volvió nublada y grave.
"No es nada" -dijo Franz.- "Simplemente extrañaba mi casa. También quería ver a Hertz..."
Mi hermano menor, que este año cumplió 15 años, intentó actuar lo más casualmente posible, pero no miraba a los ojos a ningún miembro de la familia.
Nuestra madre sonrió irónicamente, intentando aclarar las cosas.
"Sí, por supuesto. Has estado demasiado tiempo lejos de casa." -Se volvió hacia su marido, el Marqués Vesta.- "No es así, Querido?"
Su ceño fruncido no se movió, y cuando le habló a Franz, su voz era fría.
"No sé que está pasando, pero irse sin consentimiento no es bueno. Vuelve de inmediato."
Cuando mi padre dijo eso, probablemente fui la única que notó que la mirada de mi hermano temblaba violentamente. Franz hizo todo lo posible para que su mandíbula no temblara y habló con mucho esfuerzo.
"Padre! Déjame quedarme un rato. Esttoy preocupado por la salud de Herz. También puedo ocuparme de algunos asuntos pendientes mientras estoy aquí..."
La mirada pétrea en el rostro de mi padre era todo un espectáculo.
"El mayordomo ha estado cuidando muy bien de ese gato" -dijo.- "No te preocupes. Enviaré un pájaro mensajero a la Academia Kratie con cualquier novedad."
Luego, se levantó como si no tuviera nada más que decir.
"Padre! No me quedaré mucho tiempo. Por favor..."
Aunque Franz se vio obligado a suplicar, nuestro padre se dio la vuela con indiferencia. Fue entonces cuando lo vi. Franz se puso de pie junto a mi padre y su muñeca, que antes estaba oculta por la manga de su uniforme, apareció ante mis ojos.
Estaba azul y llena de moretones.
Al notar mi mirada, Franz rápidamente se bajó las mangas y trató de ocultar sus heridas.
Sus manos temblaban.
Si no dijera nada, Franz sería devuelto.
En la academia Kratie, continuaría entrenándose para ser caballero, tal como estaba planeado.
Y entonces el desastre caería sobre nuestro hogar.
"Franz, te quitarías el uniforme por un momento?" -pregunté. Dejé mi taza de té y me volví hacia él. Mi mirada era tan cariñosa como debería ser la de una hermana mayor.
"Kyla? P-Por qué?" -Fraz retrocedió protegiéndose el pecho con los brazos.
Sostuve mi taza y miré a los sirviente que estaban de pie junto a la puerta. Inmediatamente se drigieron hacia Franz.
"Disculpe, joven maestro". le hicieron una reverencia y comenzaron a quitarle la parte superior de su uniforme de la academia Kratie.
"Quítenle la camisa por completo" -les pedí.
"No! No! Para!"
Franz protestó pero los sirviente no lo escucharon.
El marqués Vesta y su esposa quedaron horrorizados cuando su hijo finalmente quedó desnudo de la cintura para arriba.
Su cuerpo estaba cubierto de hematomas y heridas.
Algunos moretones eran frescos y de un rojo brillante, probablemente hechos ayer, y otros eran morados. Algunos contenían sangre vieja que había brotado debajo de la piel. Estos eran completamente negros.
Otros cadetes le habían hecho lo mismo. El acoso que sufría parecía ser peor que nunca.
"Dios mío! Franz!" -gritó mi madre.
Ella comenzó a sollozar, sorpendida al ver sus heridas.
"Qué son todas esas heridas?" -preguntó furioso el marqués Vesta.- "Quién te ha hecho esto? Dime de qué maldita casa son! Responde de una vez!"
Franz no dijo nada, simplemente meneó la cabeza.
"Cómo se atreven a tratar así a mi hijo!" -gritó el marqués Vesta, rechinando los dientes.- "Me voy a Kratie ahora mismo!"
Franz cayó de rodillas.
"P-Por favor, no lo hagas. Padre, te lo ruego".
Nuestro padre frunció el ceño.
"Chico... por qué no invocaste a Schuette? Esto no habría sucedido si lo hubieras usado!"
Franz no podía hablar. Agachó la cabeza como un pecador.
"Basta, querido! No ves que ya está herido?"
Madre abrazó al delgado Franz y lloró.
La verdad había salido a la luz: el heredero de la casa Vesta estaba siendo intimidado por sus compañeros cadetes en la academia.
Padre suspiró. Aunque había dejado de fumar hace tiempo, encendió un cigarrillo.
Si no hubiera sido por mi oportuna intervención, las heridas en el cuerpo de Franz no habrían sido reveladas y nis padres no habrían tenido idea del acoso. Franz habría pasado la noche aquí en casa como si nada hubiera pasado antes de prepararse y regresar a la Academia Kratie.
Al menos, ese era el futuro que yo conocía, pero no podía permitir que eso sucediera: ni para Franz, ni para mi familia, ni para mí.
Recordé un momento del cómic y lo aproveché, dispuesta a intertar mi segunda intervención del día. El miedo a lo que estaba por venir hizo que mi corazón se acelerara.
"Padre! Madre!" -exclamé.- "Tengo algo que decirles."
Se dieron la vuelta para mirarme. Me levanté, recogí la ropa de Franz y se la puse encima. No podía soportar ver su cuerpo magullado por tanto tiempo, me dolía el corazón.
"No creo que la Academia Kratie sea el lugar adecuado para él" -dije, articulando con claridad y respirando profundamente.- "Ya lo conocen. Es del tipo erudito. No será un buen caballero."
"Kyla, sé lo que estás tratando de decir" -respondió mi padre, que ya intentaba despedirme con un suspiro.- "Sin embargo, él es el heredero de neustra casa, y la Academia Kratie es la institución educativa oficial del imperio, administrada directamente por el imperio. Cualquier heredero debe graduarse ahí si quiere heredar el título familiar."
'Sabía que dirías eso, pero no voy a rendirme.'
"Los Guardianes, la Orden de Caballeros Imperiales, han producido muchas mujeres caballeros hasta ahora. También ha habido muchas en nuestra casa. Eso significa que yo también puedo hacerlo."
Fue una decisión tomada en el momento. Era cierto que algunos de los caballeros de la casa Vesta habían sido mujeres.
"Kyla, para ser caballero hay que entrenarse desde muy pequeño. Tú ni siquiera has cogido una espada."
Tenía razón. Yo, Kyla Vesta, nunca había aprendido a usar la espada en mis 17 años, de hecho, ni siquiera había cogido una en la mano.
Asentí.
Es cierto. Kyla Vesta no fue entrenada para ser caballero.
Al menos en esta vida.
Me volví hacia mi hermano menor.
"Franz, díselo a padre sin rodeos: quieres ser caballero o erudito?"
La mirada penetrante de mi padre se fijó en Franz, y el tímido muchacho quedó inmediatamente abrumado.
Le di un empujoncito en el costado y le susurré: "Franz, intenta recordar lo que te dije antes".
Le había estado diciendo esto durante unos 3 años, desde que fui transportada a este mundo.
"De verdad quieres ser un caballero como desea padre?" -pregunté.- "A veces tendrás que matar. No te gusta la violencia, verdad?"
Franz era el tipo de persona que parecía demostrar la teoría de la bondad innata del ser humano. Durante años, le había estado recordando su naturaleza, lo que realmente quería. Ese deseo estaba enterrado en lo más profundo de él y era algo que siempre había reprimido en el comic.
Decidí recordárselo.
"Te gusta observar pájaros en le bosque. No dijiste que tu sueño era estudiar aves silvestres? Quieres leer libros todo el día. Hay muchos temas que quieres estudiar. Pensé que querías una vida tranquila."
Los labios de Franz temblaron imperceptiblemente.
"Ve tras el tipo de vida que quieres."
Franz nunca había desobedecido a nuestros padres. Era un buen chico. Amaba a su familia y tenía mucha empatía. Sentía satisfacción cuando ayudaba a los débiles.
Esa naturaleza era la que, a su vez, lo había debilitado. Nunca había sido capaz de luchar contra quienes lo atormentaban en el cómic.
"Oh, Padre, yo..."
Nuestros padres miraban su boca mientras hablaba.
"Como ella dijo.. quiero ser un erudito. No... puedo ser alguien que lastime a la gente."
"Frank..."
Había hecho falta mucho coraje para que alguien como Franz dijera eso en voz alta. Sonreí y, aunque Franz temblaba de miedo, parecía aliviado. Por fin los estaba mirando a los ojos.
En verdad, no me había atrevido a intentar cambiar el destino o manipular el futuro hasta que Franz regresó. Solo le había susurrado esas dulces sugerencias al oído durante 3 años por lástima. Era triste que se dedicara a una actividad que no le convenía, todo por el bien de su familia. Solo quería mostrarle que tenía otras opciones.
Pensé que eso sería suficiente.
Pero la visión de los moretones en su cuerpo me hizo cambiar de opinión. Si las cosas continuaban por el camino predestinado que yo ya conocía, Franz se vería sometido a un tormento aún peor. Y mi familia, yo incluida, seguiría el camino de la destrucción.
"Y déjame que me repita. Padre, quiero ser caballero" -dije con firmeza.- "Alguna vez he exigido algo contra mi voluntad?"
Ni madre ni padre tenían nada que decir sobre esto.
Ordené los recuerdos de Kyla Vesta que poseía. Kyla siempre había sido la hija mayor, responsable y madura, una hermana benévola y amable que siempre había puesto a su hermano menor en primer lugar.
Ambos hermanos habían sido débiles.
"No tenía idea de que lo deseabas tanto. Pero Kyla, ya tuviste tu ceremonia de mayoría de edad. Es demasiado tarde para elegir un nuevo camino para ti."
Mi padre ahora parecía preocupado.
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