Me di la vuelta y encontré al Emperador de pie junto a mi tío. El Emperador miró hacia mí y parecía muy desconcertado, aunque no tenía idea de qué había provocado esa reacción.
"Lidyana?" -gritó de nuevo el Emperador.
'Quién es esa?' El nombre no me resultaba del todo desconocido, pero eso no significaba que lo reconociera. Como el Emperador me estaba mirando, no podía quedarme de pie. Estaba a punto de hacer una reverencia cuando de repente...
Astair comenzó a correr hacia el salón central.
"Lidyana! Lidyana!"
El Emperador parecía haber perdido el juicio y corrió tras Astair.
Me quedé mirando en estado de shock, incapaz de procesar lo que estaba sucediendo. Noté que mi tío tenía una expresión similar.
"Tío, qué acaba de pasar?"
No respondió a mi pregunta, sino que miró hacia el pasillo con expresión preocupada.
"Kyla, conoces a esa señorita con la que estabas hace un momento?"
'Qué está sucediendo?'
"No, no la conozco."
Tampoco dije que la chica fuera de la Casa Izar. Tenía la sensación de que sería una mala idea. Astair probablemente ya había hecho su aparición en la alta sociedad como Astelle Izar.
Por alguna razón, mi instinto me decía que cualquier cosa que dijera sobre Astair tendría consecuencias desagradables. Además, Astair parecía muy decidido a ocultar su identidad en este momento.
"No, no puede ser" -murmuraba mi tío como si hubiera visto algo imposible.
Corrí hacia el salón central a donde se habían ido Astair y el Emperador. Mis tacones delgados me hacían propensa a caer, pero hice lo mejor que pude para correr tras ellos.
"Lidyana! Lidyana!"
El Emperador buscaba a Astair, que se había refugiado entre la multitud. El resultado fue el caos en la sala. Ignorando a todos los que se acercaron a él e intentaron hablar con él, el Emperador continuó buscando a Astair, que solo dios sabía a dónde había ido.
"Quién es Lidyana?"
"Debe ser alguien muy importante para Su Majestad."
La gente en el salón empezó a hacer ruido y también a llamar a esa "Lidyana". Astair, quien se parecía a esa misteriosa mujer, permaneció fuera de la vista.
Vi un carruaje que estaba esperando afuera, visible a la distancia a través de una ventana, que de repente empezó a alejarse.
Astair iba dentro de él?
Mi tío, mi padre y los Guardianes intervinieron para calmar al Emperador. El baile simplemente no podía continuar con el ambiente que había en este momento.
Mi tío y mi padre llevaron al Emperador a otro lugar, y sus caballeros los siguieron. Mi madre, mi tía, mis primos y mis amigas parecían desconcertados por lo que estaba sucediendo.
La Condesa Izar y Ritaus se acercaron a nosotros.- "No me siento muy bien. Me temo que tendré que irme. Mis disculpas. Quería disfrutar de las festividades hasta el final." -La Condesa Izar realmente se veía pálida, y Ritaus tampoco se veía muy bien.
"Oh cielos!" -exclamó mi madre.- "Realmente pareces muy enferma. Quizás te gustaría descansar aquí antes de irte? Puedo llamar a un médico para que te atienda."
La Condesa negó con la cabeza. Ritaus sostuvo a su madre y dijo: "Lo siento, pero, podemos tomar prestado un carruaje?"
"Un carruaje? Sí, por supuesto. Pero, qué pasa con el que viniste aquí?"
"Un... conocido se lo llevó. Hubo una emergencia."
"Oh vaya..." -dijo mi tía.- "Déjame llamar uno. Será solo un momento."
Parecía que el carruaje que había visto antes a través de la ventana sí se había llevado a Astair. Seguramente se sorprendió al ver al Emperador persiguiéndolo, por lo que dejó atrás al resto de su grupo.
Debía saber que el Emperador era su padre. Cómo se había sentido Astair en ese momento?
Phelia se acercó a mi.- "Quién es Lidyana?" -preguntó en tono bastante curioso.- "El Emperador parecía ansioso por encontrarla."
Yo también tenía curiosidad.
Mi madre, la Marquesa Vesta, respondió a su pregunta: "Lidyana solía ser la amante de su Majestad."
"Así que eso debió haber sido antes de casarse con su actual esposa" -dijo Phelia, asintiendo.
Pero mi madre corrigió rápidamente esa idea: "La conoció después de casarse con la Emperatriz y tener a sus hijos actuales."
Phelia emitió un gemido bajo y mi madre continuó.
"Por más que uno lo intente, su ardiente amor nunca podría describirse como hermoso."
Finalmente recordé quién era Lidyana.
'La madre de Astair.'
Astair no se parecía en nada a su padre, el Emperador, se parecía a su madre.
"Por mucho que se hayan amado, una aventura es una aventura" -dijo mi madre.
"De qué casa era Lady Lidyana?" -preguntó Phelia con curiosidad.
"Ella era la única hija de la Casa Lisrich."
"Ten cuidado" -advirtió en voz baja mi tía, que acababa de regresar de despedir a la Condesa Izar.- "Algunos de los invitados que están aquí son de la familia materna de la Emperatriz."
"Dónde está Su Majestad?"
"Lo llevamos al salón. El Conde y el Marques están con él."
"La Emperatriz se enfadará mucho otra vez cuando se entere de esto."
"El Emperador apenas logró apaciguarla. Ahora tendrá motivos para despreciarlo nuevamente."
No tenía ni idea de lo que mi madre y mi tía estaban hablando. Bajaron aún más la voz mientras se alejaban. Pensé que probablemente hablarían en privado y, aunque quería seguirlas y escuchar a escondidas desde la puerta, no pude.
Mi tío y mi padre regresaron pronto al salón central. Mi tío continuó con el baile, queriendo calmar el alboroto que había causado el Emperador. Se apresuró a invitar a cantantes y acróbatas para que divirtieran a los invitados. Mi padre me informó que el emperador había regresado al palacio sin que los nobles lo supieran.
Esa noche, una vez terminado el banquete, decidimos quedarnos en la mansión Shumanix. Mis tíos nos contaron muchas cosas en el salón, donde se habían reunido las mujeres, después de que se marcharan los invitados.
"Hace quince o dieciséis años, todo el palacio quedó patas arriba cuando Lady Lidyana dio a luz al hijo ilegítimo del Emperador."
"La Emperatriz estaba furiosa y su ira se dirigió hacia nuestra familia. Nos odiaba y durante un tiempo ni siquiera pudimos entrar en la corte."
"Pero, por qué?" -pregunté con cautela. No había leído nada al respecto en el cómic y tenía curiosidad.- "La amante del Emperador era la hija del Duque Lisrich."
"Fue aquí, en la mansión Shumanix, donde el Emperador y Lady Lidyana se conocieron por primera vez" -respondió mi madre.- "En aquel entonces el Emperador era solo el Príncipe Heredero."
Yo había asumido que mi casa no tenía ninguna influencia en la alta sociedad porque éramos una casa de guerreros, pero aparentemente, la familia de mi madre había estado involucrada de alguna manera en eso.
"Se rumorea que Lidyana dio a luz a una hija antes de morir. Pero, quién sabe qué fue de esa niña?"
Mi madre estaba hablando del bebé, que supuse era Astair.
"Así que fue una niña. Nunca había oído eso antes" -murmuró Phelia. Al parecer, como plebeya que era, nunca había oído esa historia antes.
'Pero una hija?' Así que eso decían los rumores.
Sin embargo, mi tía refutó esa idea: "El Duque Lisrich aparentemente difundió ese rumor a propósito. Por lo que he oído, Lidyana en realidad tuvo un hijo. El Duque solo afirmó que era una niña para ocultar ese hecho."
"Pero eso no es lo que yo he oído. Independientemente del género del niño, ya está muerto. Como resultado, la Casa Lisrich oficialmente no tiene heredero" -repondió mi madre.
"Incluso suponiendo que el niño esté vivo, dudo mucho que sea necesario ocultar el género de un hijo ilegítimo."
Mi madre ladeó la cabeza, aparentemente perpleja. Muchos de los antiguos emperadores habían tenido amantes y, por supuesto, también muchos hijos ilegítimos. Incluso si el niño hubiera sido un varón, no había razón para mantenerlo en secreto.
Los hijos ilegítimos tenían derecho al trono independientemente de quién fuera su madre.
"Lady Lidyana murió justo después de dar a luz" -susurró mi tía.- "Escuché que fue envenenada."
"Pero, cómo?" -preguntó mi madre.- "La Casa Lisrich debe haber vigilado de cerca su mansión."
"La Emperatriz tenía un espía infiltrado en la casa. No le digan a nadie que dije esto. Lo escuché de otra persona."
Todos asentimos
"Ya saben cómo es la Emperatriz. Si escucha el más mínimo rumor desagradable, buscará la fuente."
El cómic también trataba sobre el traidor en la Casa Lisrich, una parte importante de la historia. Incapaz de confiar en su personal, el Duque Lisrich había rastreado a los sirvientes que habían dejado de trabajar en la mansión y los había asesinado en secreto.
Los sirvientes, que se enteraron de esto más tarde, estaban tan aterrorizados que no se atrevieron a renunciar después de eso.
"He oído que el Duque impone un estricto silencio entre los sirvientes."
"Santo cielo! Pero, por qué? De verdad hay algo que deba ocultar?"
"Los hizo salir unas cuantas veces, pero algunos de los sirvientes que salieron de la casa en ese momento simplemente desaparecieron."
"Oh cielos! Qué miedo. Y también, qué sospechoso. Tienen algo que ocultar?"
Mis amigas también parecían desconcertadas al saber que había gente desaparecida.
"Tal vez están ocultando algo que el mundo no debería saber" -dijo Iris en voz baja.
Phelia parecía intrigada y asintió.- "Sí. Un simple hijo ilegítimo no justificaría tal secretismo."
"La Casa Lisrich debe tener algo que prefiere no divulgar."
Los adultos asintieron con la cabeza ante las palabras de mis amigas.
"Un hijo ilegítimo puede dañar la reputación de uno, pero no es algo que se deba mantener en secreto."
Ahora la conversación pasó a centrarse en lo que la casa Lisrich podría estar ocultando. Se hicieron todo tipo de conjeturas.
Tal vez el Duque Lisrich estaba acumulando armas mágicas con las que podría atacar a la familia imperial, lo que le permitiría vengarse por su hija. O, considerando su resentimiento hacia la familia imperial, tal vez estaba filtrando secretos del imperio a entidades extranjeras.
Yo fui la única que se sintió un poco amargada después de escuchar todo esto; después de todo, yo sabía la verdad.
Nadie aquí sabía nada sobre la maldición de la Emperatriz, sobre cómo Astair moriría antes de su ceremonia de mayoría de edad si era un niño. No sabían por qué Astair estaba obligado a vestirse como una chica, o por qué ni siquiera estaba registrado como parte de la Casa Lisrich.
Yo era la única aquí presente que sabía algo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario