Tiré las cartas de rechazo a la papelera. Luego abrí la primera de las dos cartas restantes, que estaban dentro de un sobre rosa. Había una rosa seca pegada en el exterior.
Podría ser de otra escuela para mujeres? Ah, no. Lamentablemente, era una carta de amor.
Le eché un vistazo y no valía la pena tomarse el tiempo de leer el contenido. Era evidente que el remitente no estaba en sus cabales. Afirmaba que yo consumía sus pensamientos y que mi rostro llenaba su mente cada vez que cerraba los ojos.
Incluso me había propuesto matrimonio en la carta y, al parecer, ya había enviado esa solicitud a mi casa también. Estaba más que claro que el hombre no estaba en sus cabales.
Rompí la carta, con todo y sobre rosa, y la tiré a la basura. Luego, toqué al pájaro mensajero mágico. Su boca se abrió y mi padre, el Marqués Vesta, comenzó a despotricar furiosamente.
"La casa Chiad propone un vínculo matrimonial con nuestra casa. Nicholas Chiad? Pensé que era el bastardo que se metió contigo y con Franz."
"Ya te llegó la carta?" -pregunté.
"Lo trajo un mensajero exprés!" -exclamó.
"No es muy rápido? También me envió una carta de amor."
"Cómo se atreve un Chiad a intentar algo así con nuestra hija! Espera, no estás saliendo con él ya, verdad?"
"Por qué clase de persona me tomas?" -dije frunciendo el ceño, y eso pareció apaciguar un poco sus sospechas.
"Y tú recibiste votos para un demérito? Tú precisamente? No lo puedo creer."
"Yo tampoco."
"Déjame buscar una manera. Sólo dame algo de tiempo."
"Gracias, padre."
"Y en cuanto a la carta de ese idiota de Nicholas, rómpela" -añadió.
"Ya lo hice."
Nuestra conversación terminó y envié al pájaro lejos.
Las cosas fueron muy caóticas. Primero, se produjo el incidente de la votación de conducta y ahora. esto...
De repente, me fijé en la última carta, que todavía no había abierto. El sobre era delgado pero rígido, lo que sugería que probablemente había una tarjeta adentro.
Cuando lo abrí, olfateé un toque de lila.
<Mi querida Lady Kyla Vesta
El clima se está acercando al invierno y el aire se está volviendo bastante frío. Cómo está el clima donde estás? Puede que no me recuerdes, pero me salvaste la vida en la estación de Bourke al protegerme del demonio de sangre.
Te lo agradezco de verdad. Te veías increíble ese día y no puedo dejar de pensar en ti.
He oído que pronto comenzarás tus vacaciones académicas. Me gustaría invitarte como muestra de mi gratitud.
Dentro de dos semanas, el sábado a las 2 de la tarde, organizaré una reunión de té en el territorio Izar. Sería un honor para mí si pudieras honrarme con tu presencia.
Esperando su respuesta,
Astelle Izar>
La tarjeta tenía una fecha: el primer día de mis vacaciones.
Se me cayó la tarjeta.
*Examen de Promoción de Curso*
"Invitaste a alguien? A una fiesta de té?"
"No tienes que dividir tus frases de esa manera, Ritaus" -dijo Astair inocentemente.
Ritaus se llevó una mano a la frente y Astair sonrió alegremente, como si no viera ningún problema en ello. Desde la forma en que agarró con gracia su taza de té hasta la forma en que puso la otra mano con cautela sobre la mesa, todo en su apariencia sugería que era una joven noble bien educada.
"Astelle Izar? Y fuiste a fiestas con mi madre mientras yo estaba ausente?" -preguntó Ritaus.
Esto no habría sido un dolor de cabeza si Astair hubiera estado yendo a fiestas de nobles en el campo, lejos de la capital. Pero Astair había marchado sin miedo a las fiestas de los principales nobles en la capital.
Básicamente había debutado como Astelle Izar.
"A la Condesa le encantó la idea" -dijo Astair con calma.
Ritaus no sabía qué decir ante esto. Incluso su madre le había permitido a Astair debutar en la alta sociedad como una niña?
"La gente tenía mucha curiosidad por mí" -continuó Astair.- "Algunos me preguntaron si éramos primos."
Se acercó a Ritaus, que suspiraba en el sofá, y apoyó la cara en su hombro. Era casi como si Astair estuviera intentando seducirlo.
"Algunos me preguntaron si yo era tu nueva prometida."
Ritaus frunció el ceño y la risa grave y barítona de Astair indicó su diversión.- "No dije nada al respecto. Después de todo, no se supone que deba hablar."
Astair le dio un beso juguetón en la mano, pero Ritaus se apartó y se puso de pie.
"No puedo creer que engañaras a mi madre para que te dejara debutar."
"Qué quieres decir con eso? Ella se divirtió mucho."
La Condesa, la madre de Ritaus, era una persona muy juguetona; no era difícil imaginarla haciendo algo así. Aún así, se suponía que Astair no debía atraer la atención de la familia imperial.
"Está bien. Me conocen como Astelle Izar. Qué sentido tiene tener una identidad falsa si nunca la uso?"
Astair le tendió su peluca a Ritaus: una peluca de espléndido cabello rubio platino. Era evidente lo costosa que debía haber sido producirla.
"Ese nombre es sólo temporal" -replicó Ritaus.- "Sabes que no puedes usarlo para siempre. Tendrás que vivir mucho más tiempo como Astair Lisrich."
El tono de Ritaus era grave, pero Astair solo sonrió con más picardía. Sus ojos violetas, por otro lado, se volvieron cada vez más apagados.
"Dudo que alguna vez pueda asumir plenamente ese nombre."
"Pero tú eres el heredero del Duque Lisrich" -argumentó Ritaus.- "Tienes que mantener la cabeza fría. Recuerda que no puedes esconderte detrás de tus vestidos para siempre."
Astair se echó a reír con desdén. Sin embargo, Ritaus se fue volviendo cada vez más amargado a medida que lo observaba.
Este chico, que se disfrazaba de niña, aún no había sido reconocido por su propio padre, el Emperador. Además, era el heredero del Rey Espíritu, a quien la familia imperial rechazaba.
Verían alguna vez a Astair como un Príncipe? Incluso la Emperatriz lo consideraba un obstáculo del que había que deshacerse. Probablemente le resultaría difícil ejercer algún poder.
"No recibí una carta de rechazo de Kyla Vesta. Eso significa que ella vendrá?" -preguntó Astair, mirándose en el espejo de la pared y poniéndose la peluca. Con destreza, apartó los mechones de cabello que se veían debajo de la peluca y, pronto, su cabello rosado despareció por completo.
Ritaus suspiró y sacudió la cabeza.- "No es asunto mío." -Creía que el interés de Astair por Kyla Vesta sería efímero.
Kyla era simplemente la desconocida que lo había salvado en la estación de Bourke. Tal vez fuera una distracción momentánea en su vida, por lo demás aburrida.
Ritaus no creía que la situación actual fuera tan grave.
***
Durante un buen rato, mi mente estuvo consumida por pensamientos sobre la invitación de Astair.
La carta femenina fue tan impactante que me hizo olvidar la propuesta de Nicholas así como la votación de conducta, ambos eventos que me habían estado revolviendo el estómago.
Después de todo, había sido por Astair: él era la razón por la que escondí a Franz y entré en la Academia Kratie.
En realidad esto podría ser un problema más grave que saltarse un año.
"En qué diablos está pensando?"
La tarjeta blanca de Astair olía ligeramente a lilas. Las mujeres de aquí enviaban cartas perfumadas esparciendo flores secas de popurrí en el sobre. Su invitación hablaba de su delicada sensibilidad.
Me encontré frotándome la cara de arriba a abajo con la mano.- "Y qué pasa si me presento? Qué podría querer decirme?"
Yo era plenamente consciente de que era un hombre, aunque él seguramente no tenía ni idea de que yo conocía su secreto. Ya había llegado a la pubertad, lo que significaba que no podía hablar delante de otras personas.
Por eso encontré esta invitación tan confusa.
Astair era muy impulsivo y caprichoso en el cómic, pero al mismo tiempo tenía un lado muy cauteloso. Aunque dejaba que sus estados de ánimo dictaran sus acciones, predecía los resultados de sus acciones para aprovechar los beneficios de sus planes.
Por supuesto, esto sólo se aplicaba al Astair adulto, sobre el que había leído en "El Espejismo de la Magia". Era difícil predecir cómo se comportaría el Astair más joven.
"Eso lo hace aún más aterrador."
Según el cómic, en ese periodo de tiempo se suponía que Astair estaba consumido por su obsesión con Ritaus. No sería de extrañar que quisiera meterse conmigo por ser la ex prometida de Ritaus. Por eso, rápidamente terminé con Ritaus.
Entonces, cuál es el problema?
Estaba intentando descifrar algunas cosas cuando Phelia entró en la habitación. Durante los últimos días, cuando yo había estado preocupada por la invitación, Phelia había estado tan ocupada que rara vez había regresado al dormitorio. Y hoy, incluso tenía una gran y misteriosa caja de papel en sus brazos.
"Dónde has estado?" -pregunté.- "Es bastante tarde. Qué hay en la caja?"
Ella dudó, evitando una respuesta.- "E-Esto? Oh, no es nada." -Phelia rápidamente metió la caja debajo de su cama y rápidamente se puso su pijama.
"Ya te vas a dormir?" -pregunté. No eran ni las ocho.
"Estoy un poco cansada. Necesito descansar."
"Qué te cansó tanto?" -pregunté.
Sonrió tímidamente y no dijo nada por un momento. Luego murmuró: "Ah, estuve corriendo de un lado a otro. Buenas noches." -Se cubrió la cara con las sábanas y realmente se quedó dormida en unos minutos.
Me pregunté sobre la caja, pero Phelia no parecía querer decirme más, así que decidí no preguntar.
Guardé la invitación de Astair en el bolsillo interior de la chaqueta de mi uniforme. Era de la casa Izar, así que se la devolvería a Ritaus si me lo encontraba y le presentaría mi negativa al mismo tiempo.
Ritaus era un caballero, así que a veces visitaba Kratie, incluso durante las vacaciones. Era probable que me lo cruzara al menos una vez. Decírselo directamente sería la forma más segura de indicarle mi negativa, así que no escribí una respuesta a la invitación.
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