Mi madre había entrenado a Franz, quien no era muy bueno con las palabras, de varias maneras. Dos cosas que le había enseñado eran: cómo hablar en una cita y cómo elogiar a las mujeres.
"Lo único que te interesa son los pájaros y los insectos!" -lo había reprendido mi madre.- "Tienes una hermana, cómo puedes saber tan poco sobre chicas?"
No creía que tener una hermana hiciera automáticamente que una persona fuera perceptiva con respecto a las chicas, pero no había visto la necesidad de decirlo en voz alta. Franz también había memorizado frases como: "Tu cabello luce genial hoy" y "El color de tu vestido te sienta muy bien, Lady Marian". Se suponía que siempre debía tenerlas a la mano. Todas eran de mi madre, por supuesto.
Marian lo observó en silencio y luego sonrió.- "No sueles felicitar a la gente... pero gracias!"
La sonrisa me pareció muy incómoda y, al parecer, no fui la única persona que lo notó. La sonrisa de Franz se endureció y retrocedió.
"Estoy seguro de que se sentirán mucho más cómodas si no estoy cerca. Me iré ahora mismo."
"Pero, por qué? Nos encantaría pasar tiempo con usted, Lord Franz."
"No, en absoluto. Estoy seguro de que les gustaría hablar en privado." -Franz hizo una leve reverencia y se despidió rápidamente. Había hablado muy bien con Phelia e Iris, pero parecía que se sentía incómodo pasando tiempo con Marian.
Entramos a la habitación donde se alojarían Phelia e Iris. Las cosas de Marian habían sido trasladadas a la habitación frente a la de Franz.
"Me han dicho que estás buscando una escuela para Lord Franz" -preguntó Marian.
Asentí.- "Sí. Mi padre me dejó la tarea a mí. He estado buscando un lugar agradable."
De hecho, ya me decidí por uno, aunque hice como si todavía estuviera buscando.
"Qué dijo Lord Franz a eso?"
"No parecía particularmente feliz, pero aceptó de todos modos."
"Yo... espero que se sienta más cómodo ahí" -dijo Marian. Parecía que le preocupaba que Franz sufriera acoso escolar.
"Me siento de la misma manera. Franz es tan bondadoso que no lucharía aunque supiera hacerlo. Eso es lo que me preocupa."
"Tiene un buen corazón" -dijo Marian, mirando su taza de té. Una leve sonrisa se dibujó en su rostro.
Fue natural y amable, a diferencia del gesto frío y distante que le había dado a Franz.
No pude evitarlo.- "Qué piensas de Franz, Marian?" -solté. Bebí rápidamente un sorbo de té, fingiendo no estar confundida por lo que había hecho.
Ella me miró fijamente por un momento, sin expresión alguna. 'En qué está pensando?'
"Él es mi prometido."
Fue una respuesta bastante clara.
"Y eso es todo?"
"Sí. Debería haber algo más?"
"No, eso es más que suficiente."
"Si tienes preguntas, puedo responderlas."
Negué con la cabeza. No pensé que preguntar cambiara mucho las cosas.
Desde hace algún tiempo, sentía curiosidad por saber qué sentía Marian por Franz. Pensaba que era algo así como un hermano pequeño y débil? O talvez un amigo con el que se veía obligada a pasar un tiempo por deber? Qué pensaba de él como ser humano, aparte de su género?
Marian tenía un papel muy pequeño en el cómic, el autor no había incluido muchos detalles sobre sus sentimientos. Sin embargo, ella y Franz no parecían una buena pareja. Al lado de la elegante y madura Marian, Franz simplemente parecía un niño pequeño. Y además se trataban el uno al otro de una manera muy profesional.
Sin embargo, lo que me sorprendió fue lo que sucedió en el cómic cuando Franz desapareció después de que Astair lo secuestrara. Kyla también desapareció y fue la Casa Demiroph la que inició una búsqueda a gran escala.
El Marques Vesta y su esposa enfermaron porque sus dos hijos habían desaparecido. Marian Demiroph presentó una solicitud de búsqueda oficial por el bien de la Casa Vesta. Cuando Astair se convirtió más tarde en el Príncipe Heredero y mató a toda la Casa Vesta, ella intentó persuadir a su padre para que se rebelara; incluso intentó conseguir caballeros para salvar a su prometido de la mazmorra debajo del palacio.
Ella fracasó, por supuesto.
Por eso me pregunté qué pensaba realmente Marian Demiroph, el personaje secundario que no había recibido mucha atención en el cómic, de su prometido. Por alguna razón, había sido la Casa Demiroph la que había sugerido el compromiso en primer lugar. Era el frágil Franz alguien a quien querían como yerno? Qué había estado pensando Marian cuando aceptó la sugerencia de sus padres?
Como ahora yo era la heredera, a Franz no le quedaba nada más que Schitzuro. Aún así, el Duque Demiroph no había mencionado en ningún momento la posibilidad de cancelar el compromiso, lo cual me sorprendió.
"Me alegro de que Franz tenga una hermana como tú, Kyla. Estoy segura de que debe confiar mucho en ti." -Dijo Marian, sonriéndome. Era una sonrisa muy natural, a diferencia de cuando le sonreía a Franz.
Me gustaba tener a Marian como amiga. Su aspecto elegante y maduro la hacía parecer mayor de lo que era, y su falta de expresión, sus ojos fríos y su tono gélido a veces invitaban a malentendidos. Sin embargo, por lo que había visto de ella hasta ahora, era una mujer encantadora.
Tal vez era una persona indiferente, pero tenía buenas intenciones y era considerada con los demás. Esperaba que fuera feliz con quien sea de quien se enamore.
***
Para la cena de esa noche nos sirvieron en asado puerco, pavo y un venado entero, platos que solo comíamos en ocasiones especiales. Mi padre le había pedido al chef que preparara comida digna de una fiesta porque mis amigos habían venido de visita.
"Kyla me sorprendió desde el momento en que se ofreció a ir a la Academia Kratie" -dijo mi padre mientras comíamos.
Me dio miedo que dijera algo innecesario, y resultó que tenía razón.
"Se negó a abandonar su hogar o a hacer amigos, y continuó con ese estilo de vida incluso después de su ceremonia de mayoría de edad. Todavía no disfruta de las actividades de la alta sociedad. Estaba desperdiciando el tiempo y yo estaba muy preocupado por ella."
Me ardía la cara. Por qué decía eso delante de mis amigos?
"Pero ahora asiste a la academia y ha hecho sus propios amigos. Es difícil creer cuánto ha cambiado."
Desearía poder hundirme en el suelo y desaparecer por completo de la vista.
"No, en absoluto, Milord. Kyla se lleva bien con todo el mundo. No tiene de qué preocuparse. Ella también tiene muchos amigos."
La bondadosa Phelia me defendió. 'Sabía que lo harías, Phelia!'
"Es por eso que ganó la votación de conducta?" -preguntó mi padre.- "Al salón realmente no parece gustarle."
Se echó a reír y yo lo miré con enojo. Quería cambiar el tema.
"Padre, la mansión secundaria de la capital no tiene muchas habitaciones. Compartiré habitación con Phelia e Iris."
"Probablemente tu antigua habitación sea demasiado pequeña para eso. Déjame darte la habitación más grande" -ofreció.
"En serio? Gracias, padre!"
La mansión principal era grande, con muchas habitaciones, pero la mansión secundaria en la capital era diferente.
El terreno ahí era muy caro y, como el territorio Vesta no estaba tan lejos de Bourke, la capital, habían comprado una mansión más pequeña. Otras casas tampoco insistían en tener grandes mansiones fuera de sus territorios. Sin embargo, las casas que estaban ubicadas en la capital se vieron obligadas a gastar sumas extravagantes para construir mansiones enormes.
Esto era así, por ejemplo, en el caso de la familia imperial, así como el de la Casa Demiroph y el de la familia de mi madre, la Casa Shumanix. Los nobles siempre gastaban dinero, pero durante las temporadas sociales llenas de fiestas, se gastaban más de la mitad del presupuesto de un año entero.
Yo pensaba que era bueno que en nuestra casa gastáramos menos en esas cosas; después de todo, no teníamos mucha influencia en la alta sociedad, pero al parecer mis padres no estaban de acuerdo. A partir de este año planeaban incorporarse a los círculos centrales de la alta sociedad de la capital.
"Algún día también construiremos una gran mansión en la capital" -dijo mi padre.- "De esa manera estarás más cómoda. Es mucho más rápido ir a trabajar directamente desde la capital que viajar desde nuestro territorio. Además, te vendría bien en la alta sociedad."
Si me convertía en Marqués, vendería la mansión de la capital lo antes posible, aunque solo fuera por seguridad. Creía que lo mejor era desentenderme de la vida en Bourke y mantenerme lejos del palacio imperial.
No mucho después, la capital se vería amenazada, ya que Astair convocaría a sus magos y tomaría el control del palacio imperial. Muchos caballeros morirían a manos de los magos mientras protegían al Emperador, la Emperatriz y los Príncipes.
En el cómic, Astair mató a todos los que no lo apoyaron y también eliminó a la Casa Vesta para privar a Franz de un lugar al cual regresar. Astair tardaría dos años como máximo en crecer y convertirse en el Príncipe Heredero.
Incluso si Astair y Franz nunca se conocieran, el destino de Astair en el cómic no cambiaría; eso no tenía nada que ver con Franz. Pronto, Astair lideraría un sangriento golpe de estado en el palacio imperial y tomaría el imperio para sí mismo.
Tenía que estar preparada para proteger a mi familia.
Para lograrlo, necesitaba mantener a Franz fuera del camino, y él también necesitaba dominar a Schitzuro, el escudo mágico. Schitzuro tenía propiedades protectoras absolutas y era capaz de bloquear cualquier ataque.
Una vez que Franz lo dominara, viviría como reclusa y me mantendría lejos de la vista de Astair.
"Kyla, no te gustó la comida?" -preguntó mi madre preocupada.
"No, madre. La comida está deliciosa."
"De repente parecías bastante preocupada."
"Estaba pensando a dónde ir con mis amigas."
"Dime si hay algún lugar que te gustaría visitar."
Asentí con una sonrisa y miré lentamente a mi alrededor. Mis padre, Franz, Phelia, Iris y Marian estaban disfrutando de sus comidas. La imagen era muy reconfortante y alegre. Me resultaba familiar y extraño al mismo tiempo estar rodeada de familiares y amigos. Me sentí como si flotara en agua tibia que me quitaba el cansancio.
En momentos como estos, una parte latente de mí asoma la cabeza y susurra: "Por qué no disfrutas el momento? Olvídate de Astair por ahora. Solo disfruta de la felicidad que estás sintiendo. Pasaste por suficiente en tu vida pasada, dios sabe. Tienes derecho a ser feliz en esta."
Una familia feliz y adinerada eran cosas con las que solo había soñado en mi vida pasada. Quería unos padres que pudieran protegerme y un entorno en el que no tuviera que trabajar ni preocuparme por el dinero.
Ahora todo era perfecto... pero mi hermano no estaba aquí.
No Franz Vesta, sino mi verdadero hermano.
Más que nada, quería que tuvieras este tipo de vida...
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