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sábado, 7 de junio de 2025

Capítulo 6

 "Otra vez le falta el sueño, señorita? Tiene la piel áspera."

 

 Mi sirvienta personal, Remi, sonaba preocupada mientras me aplicaba crema en la cara.

 

 Recientemente había estado entrenando mi resistencia y fuerza a diario, y mis músculos se quejaban constantemente por ello.

 

 Alguien me dijo una vez: "Hay un punto en el que estás tan cansado que ni siquiera puedes dormir".

 

 Justo ahora yo estaba en ese punto.

 

 Remi frunció el ceño.- "Dormir tan poco le hará daño a su piel. Mire qué tan áspera se siente!"

 

 "Mejorará cuando mi cuerpo se adapte al entrenamiento. No te preocupes por eso."

 

 Había dependido mucho de Remi desde que entré en este cuerpo. Gracias a sus consejos, había podido mantener las apariencias como Kyla, al menos, en el exterior. En cuanto a mis gestos, a veces ella decía: "Esto no es propio de usted, Lady Kyla!" -Y cada vez, yo revisaba los recuerdos de Kyla y recalibraba mi comportamiento.

 

 "Mi señora, me preguntaba..." -dijo Remi mientras me daba palmaditas en la cara y me la masajeaba.- "De verdad está planeado cancelar su compromiso con Lord Ritaus?" -Sus ojos brillaban de curiosidad.

 

 Mi declaración de que iba a terminar con Ritaus se había difundido rápidamente entre los sirvientes, pero ninguno de ellos se había atrevido a preguntar abiertamente al respecto. Remi fue la primera en ser tan atrevida.

 

 "Sí. Y no lo estoy planeando. Ya lo he hecho."

 

 Remi parecía desconcertada.- "Pero por qué? Lord Ritaus es un caballero apuesto con una gran personalidad. Parece muy agradable."

 

 Sinceramente, estuve de acuerdo. Ritaus era todo eso: guapo, caballeroso y de carácter equilibrado. Pero tenía un solo problema: un defecto fatal.

 

 "Incluso organizó una fiesta para recaudar fondos para los pobres que viven en la capital!" -exclamó Remi.- "Creo que sería un gran partido para usted."

 

 'Un gran partido para mí?' Sentí que se me ponía la piel de gallina por todo el cuerpo.

 

 "No puedes juzgar un libro por su portada, Remi."

 

 "Entonces, cómo es por dentro?"

 

 Los ojos de Remi brillaban, pero no podía decirle la verdad. De todos modos, no me creería. No podía imaginarse qué clase de hombre era.

 

 Para ser sinceros, Ritaus no era una mala persona. Remi tenía razón al describirlo: era el arquetipo perfecto de un caballero.

 

 Su debilidad era Astair. Le faltaba la habilidad y el deseo de impedir que Astair hiciera cosas malas.

 

 "Lo siento, Franz. No puedo enfrentarme a Astair... ni a la Casa Lisrich."

 

 En el cómic, Ritaus no ayudó a Franz cuando fue secuestrado por Astair. Ritaus simplemente admitió su impotencia sin hacer nada al respecto. Este era el lado oculto del asombroso caballero que supuestamente buscaba la justica por encima de todo.

 

 Además, cuando Astair devastó a Franz, Ritaus se enojó y también le hizo algo terrible. Parecía que perdió la cabeza al pensar que Franz, a quien había tratado con tanto cariño, fuera mancillado por otra persona.

 

 Por supuesto, todo este comportamiento desviado se alinea con los tropos del género que exige una historia gay trágica con múltiples intereses amorosos agresivos.

 

 Incluso cuando Astair asesinó a Kyla cuando ella apareció para salvar a Franz, Ritaus lloró y dijo: "No pude proteger a tu preciosa hermana, ni siquiera su cuerpo. Lo siento mucho. Soy tan inútil".

 

 La muerte de Kyla fue extraordinariamente excesiva. Astair no solo destrozó su cuerpo, sino que aparentemente alimentó con los pedazos a unos perros feroces que tenía. El cómic no describe la escena de la muerte de Kyla Vesta ni la alimentación posterior, sin embargo, las líneas de Astair fueron suficientes para inspirar horror.

 

 "Creo que me quedaron unos siete trozos. Dejé a las criaturas sin comer durante una semana y comieron como hienas voraces. Mis mascotas no suelen darse un festín así."

 

 En ese momento del cómic, la sonrisa de Astair era hermosa y escalofriantemente malvada. El autor había puesto mucho esfuerzo en dibujarlo.

 

 Aunque el cómic era en blanco y negro, las escenas eran deslumbrantes. Y en medio de todo ese espectáculo, Ritaus no hizo más que quedarse de brazos cruzados, impotente y preocupado, mientras Franz se lamentaba de su dolor.

 

 Nunca resultó de ninguna utilidad para la huida de Franz. Ritaus era simplemente el perro fiel de Astair.

 

 Justo cuando me estaba diciendo a mí misma que ya no tenía que preocuparme por Ritaus, alguien tocó la puerta. Remi abrió y vi la cara seria de Alto, el mayordomo.

 

 "Señorita, Lord Ritaus ha venido a verla."

 

 Hablando del diablo, apareció tan rápido.

 

 Le había enviado mis intenciones por correo urgente y, francamente, esperaba recibir un mensaje de respuesta al día siguiente de recibirlas. No me habría gustado nada más que separarnos de manera tan natural, pero había pasado algún tiempo desde mi declaración y Ritaus aún no me había respondido.

 

 Además, había robado las cartas que Ritaus le había escrito a Franz... y por supuesto, las respuestas que Franz había intentado enviarle a Ritaus. No solo eso, había hecho que el mayordomo detuviera a todos los pájaros mensajeros y cortara toda comunicación entre Franz y Ritaus, incluidas las misivas mágicas exprés. Al parecer, esa había sido la gota que colmó el vaso, porque Ritaus estaba ahora parado en mi puerta sin previo aviso.

 

 "Está bien. Lo saludaré cuando termine de prepararme" -dije.- "Alto, mis padres ya no están en la mansión, correcto?"

 

 "Sí. El Marqués ya se ha ido a ver a los Guardianes y la Marquesa tenía una cita en el salón."

 

 "Bien. Entonces, soy la única que está aquí para reunirse con Ritaus?"

 

 Por suerte, Franz había ido a acampar en un bosque al este con seis caballeros. Su verdadera intención era observar las aves migratorias, por lo que se quedaría allí un tiempo.

 

 "El tiempo parece muy bueno hoy" -murmuré.

 

 Tenía un buen presentimiento: finalmente podría hablar con Ritaus cara a cara y echarlo a patadas.

 

 Elegí mi mejor vestido y me puse elegante hasta los diente. Una vez lista, fui a ver a Ritaus en el salón.

 

 Se inclinó y me besó la mano cortésmente. La sensación de sus labios sobre mi piel me hizo querer cerrar lo puños.

 

 "Es un placer volver a verlo, Lord Ritaus. Tome asiento. Le serviré un poco de té."

 

 Sonreí lo más brillante que pude y, con un gesto de arrogancia serví el té de la tetera que había traído Remi. El té rojo y traslúcido era hermoso.

 

 "Prueba un poco. Es una mezcla que contiene frambuesas secas y el aroma es increíble. El chef se aventuró a recoger un montón de ellas y no te imaginarías mi sorpresa cuando me enteré de que había visto serpientes en su excursión. Ahora que lo pienso, mi madre odia a las serpiente y se estremece con solo ver frambuesas. Ja, ja!"

 

 Seguí charlando y diciendo lo que se me ocurría. Él apenas hablaba cuando estaba conmigo. Aunque no me gustaba hablar sola, odiaba aún más el silencio. Probablemente él pensaba que yo era una jovencita con nada más que aire caliente en la cabeza.

 

 "Quieres cancelar nuestro compromiso?" -preguntó de repente, rompiendo el silencio y yendo directo al grano.

 

 Esto no era propio de él.

 

 'Ah, entonces, te lanzas directamente a ello?'

 

 Eso significaba que podía abandonar el acto hablador.

 

 "No solo lo quiero. Ya no estamos comprometidos, Lord Ritaus."

 

 Sus ojos penetrantes me estudiaron con atención. Nunca me había dado cuenta de que podía parecer tan frío; después de todo, siempre miraba a Franz con tanto cariño. La forma en que me sonreía siempre había sido una máscara, y yo sabía que nunca lo había hecho con el corazón.

 

 "El matrimonio es un asunto que se debe discutir entre familias. No es algo que puedas decidir por tu cuenta. Afortunadamente, mi padre no ha visto tu mensaje, así que fingiré que nunca lo enviaste. Dejemos las cosas así."

 

 Intentó levantarse e irse sin siquiera tocar el té, y esa muestra de absoluto desdén trajo de vuelta mi verdadera personalidad, que había estado reprimiendo durante tanto tiempo.

 

 No era buena interpretando a Kyla Vesta.

 

 "En ese caso, déjame enviar otro mensaje urgente al conde Izar. Y esta vez llevará el sello de la Casa Vesta."

 

 "Sin el consentimiento del Marqués Vesta?" -Parecía convencido de que mi padre estaría en contra de romper nuestro compromiso.


 "De hecho, mi padre ya dio su consentimiento. Dijo que dejaría el asunto enteramente en mis manos."


 La última frase era mentira. Me había dicho que respetaría mi decisión, pero no me había dicho que me confiaría todo el proceso. Simplemente le había enviado el mensaje sin consultarle.


 "No sólo estás fuera de lugar, sino que no sé qué decir ante tu grosería" -dijo Ritaus.


 Agarré los pliegues de mi vestido, reprimiendo la molestia que burbujeaba dentro de mí.


 "Sé que estoy siendo grosera, pero tu comportamiento me deja con muchas preguntas. No es costumbre preguntarme primero por qué quiero terminar la relación?"


 Nuestro compromiso había sido de conveniencia, pero aún así éramos una pareja.


 Sorprendentemente, parecía no saber qué decir. Parecía aturdido y estupefacto.


 Yo sabía la verdad: él no tenía ninguna curiosidad por saber mis razones para querer terminar nuestra relación. Todo lo que quería era mantener el status quo, lo que le permitiría trabajar para construir una relación más cercana con Franz.


 "Cuál es... la razón?" -preguntó finalmente.


 'Bueno, ciertamente te tomaste tu tiempo, no?'


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