"Pueden quedarse aquí durante el invierno. Tenemos muchas habitaciones vacías."
"Gracias, madre. Estoy segura de que a mis amigas les encantará."
El territorio Vesta estaba cerca de Bourke, la capital, así que les mostraría los alrededores. Estaba empezando a emocionarme.
"Ahora que lo pienso, tengo entendido que Lady Marian Demiroph jugó un papel importante en tu victoria" -dijo mi padre con una sonrisa de satisfacción.
Le dirigió una mirada tranquila a Franz. Franz evitó su mirada lo mejor que pudo y se limitó a sonreír torpemente.
"Sí, Marian utilizó la petición que hicieron nuestros amigos para persuadir al Duque Demiroph" -dije.
Mis padres asintieron satisfechos. Parecían muy felices con su futura nuera.
"Deberías considerarte afortunado, Franz."
Franz hizo lo posible por sonreír y rápidamente vació su plato. Con toda esa charla sobre Marian, parecía que quería irse de la mesa lo antes posible. Desafortunadamente, mi padre continuó elogiándola; la conversación no daba señales de detenerse.
"Es una mujer encantadora, con una inteligencia acorde con su apariencia. Posee el carácter y la dignidad que se requieren de una mujer noble. Marian es la prometida perfecta, no es así?"
'No sé nada de eso, padre. En este mundo, Franz es algo así como "el pasivo de todos los hombres". Dudo que le interesen las mujeres'
Estaba preocupada por mi hermano, así que lo miré. Parecía haber perdido el apetito.
"Si nos unimos a la Casa Demiroph mediante matrimonio, mejoraremos nuestra posición en la alta sociedad. No la dejes marchar nunca, Franz."
"Sí, padre..."
Parecía ser la única que notó el silencioso suspiro que escapó de los labios de Franz.
Pobre chico.
En el cómic, Franz y Marian no parecían estar en desacuerdo a primera vista, pero recuerdo que su relación parecía más bien formal. Desde luego, no se trataban como amantes.
En un episodio del cómic, tuvieron una cita obligada: la pareja solía ir al teatro o al parque y, cada vez que se despedían, se daban un beso suave en la mejilla.
De camino a casa, Franz pensó en por qué no podía albergar ningún sentimiento por su prometida.
"Llegaré a la mayoría de edad, me casaré con Marian y viviré con ella toda mi vida. Será una vida tranquila, sin emociones ni verdaderas pasiones."
Y entonces algo le pasó a Franz, quien nunca antes había estado enamorado de nadie, y este evento culminó con el secuestro de Franz por parte del enloquecido Astair.
Esto era precisamente el tipo de cosas que me preocupaban de la relación de Franz y Marian.
En el cómic, Franz fingía una reticencia estereotipada a los avances de los activos. Protestaba con sus palabras, pero los cortes individuales en el cómic revelaban sus verdaderos sentimientos. Su corazón empezó a acelerarse cuando se enteró de que Astair, que usaba un vestido, era en realidad un chico; se sonrojó cuando Ritaus lo obligó a besarlo. Hubo algunas cosas para adultos después de eso; probablemente sería prudente evitar describirlas con detalles.
Todo esto era una situación típica del género, pero, al saber cómo reaccionaba Franz ante estos hombres, me pregunté: realmente estaría satisfecho con un matrimonio con una mujer?
Lo dudo.
Gracias al autor, Franz era demasiado gay para eso.
Tal vez me había acostumbrado a tenerlo como hermano. Siempre que pensaba en el Franz del cómic me sentía culpable, como si hubiera invadido la privacidad de mi hermano en la vida real. También me preocupaba Marian, que era mi amiga. Tenía un fuerte sentido de la responsabilidad y trataría de casarse con Franz porque los adultos querían que lo hiciera, sin importar los obstáculos.
Sin embargo, era evidente que Franz no estaba interesado en Marian como mujer. Quién sabía cuándo podría enamorarse de algún hombre? Ese hombre resultaría ser alguien extravagante como Astair? O sería un tipo más serio y realista como Ritaus?
Si los dos cancelaran su compromiso, podría seguir siendo amiga de Marian? Me gustaba bastante y me preocupaba que perdiéramos el contacto.
Debido a que estaba consumida por estas preocupaciones innecesarias, ni siquiera podía imaginar lo que realmente sucedería entre ellos dos.
***
Después del descanso, seguí entrenando de forma constante para mantenerme en forma. Mi padre y el instructor de esgrima me observaban mientras alternaba entre el estoque y la espada larga.
"Excelente. Tienes un don natural para esto" -dijo mi padre.
El instructor de esgrima asintió.- "En efecto. Lady Kyla tiene una técnica especial propia. Si algún día se convierte en caballero, pocos podrán derrotarla."
"Por supuesto. Supe que era una genio desde el momento en que tomó una espada."
'En serio, padre? Pensé que habías dicho que tengo hábitos extraños...' Todavía recuerdo la forma en que se burló de mi técnica peculiar antes de que me fuera a la academia.
Mientras me tomaba un descanso para beber un poco de agua, Alto, el mayordomo, me habló en voz baja: "Los artículos sobre los logros de Lady Kyla en la estación de Bourke están enmarcados y expuestos en la oficina de tu padre. Y ahora, se jacta de que te permitieron saltarte un año."
Casi le escupí el agua en la cara.
"Por qué hace eso?" -pregunté.
"Bueno, con Lord Franz..."
Me encontré asintiendo. Cierto. Mi hermano no le daba nada de qué presumir. A pesar de haber nacido como protagonista, con todas las ventajas que eso le brindaba, Franz no supo cómo utilizar sus talentos.
"También está muy orgulloso de que los estudiantes de la academia hayan escrito una petición en su nombre" -dijo Alto.
"Por qué?" -pregunté en un susurro. Miré a mi padre: seguía hablando con el instructor de esgrima y tenía una amplia sonrisa en el rostro.
"Afirma que incluso tienes la confianza de los alumnos plebeyos... o algo por el estilo." -Una sonrisa satisfecha apareció en el rostro arrugado de Alto.
'Espera, no me digas...'
"También se jacta de eso?"
"Sí, pero ese es un secreto entre usted y yo, Lady Kyla."
Volví a mirar a mi padre. Nuestros ojos se cruzaron y él me guiñó el ojo y me hizo un ligero saludo.
'Por favor no hagas eso!'
Avergonzada, abandoné el campo de entrenamiento. No podía seguir practicando a este ritmo.
Al salir me encontré con Franz, que estaba vestido para practicar.
"Ya terminaste?" -preguntó.
"Bueno, no puedo concentrarme con la gente mirándome. No llegas un poco tarde?"
"El Barón Rusen y el señor Altzman vinieron, así que hablé brevemente con ellos."
"Y quién diablos son ellos?"
"Oye, no tienes por qué ser tan mordaz!" -exclamó Franz.- "Los conociste la última vez. Son del club de observación de aves migratorias al que me uní."
'Ah, los amantes de las aves que compararon a Franz con una linda alondra o algo así.' Parecían perfectamente normales por fuera, pero no podía estar segura de eso.
"También me regalaron un set de modelos de pájaros pequeños. Son increíbles!"
Franz parecía algo emocionado mientras alardeaba del regalo. Al parecer, estos hombres habían encargado los modelos específicamente para él.
"Fue un regalo encantador... excepto por el lazo rosado y la rosa roja que venían con la caja."
'Un lazo rosado y una rosa roja? No estoy segura de que me guste el sonido de eso.'
"Te gustaría ver los pájaros, no?" -preguntó Franz.- "Te los mostraré más tarde." -Ni siquiera había esperado mi respuesta. Y ahora que había quedado en mostrarme el set más tarde, algo que definitivamente no había pedido, entró al campo de entrenamiento.
Tendré que apresurarme y decidir dónde debo esconder a Franz. Sigue atrayendo a hombres extraños, incluso después de dejar Kratie. Además, Alto me había dicho que ya había reanudado el contacto con Ritaus.
No tenía tiempo que perder. Hasta que Franz pudiera dominar a Schitzuro, no podía dejar que los hombres se le acercaran. Él podría salir con quien quisiera más adelante, pero en este momento, ese no era el caso.
Entré en mi habitación y saqué un libro grueso que había escondido en el armario: "El Digno pero Entretenido Informe sobre la Ecología de las Aves Silvestres de la Región Troysen". Tenía un título aburrido que me hizo querer quemarlo nada más verlo, pero aún así era un libro valioso. La Academia Femenina Oculus, donde Franz estaría escondido (encarcelado?) estaba ubicada en Troysen. Lo había elegido a propósito para que se interesara por la región.
Lo sostuve en mis brazos con cuidado y me dirigí al estudio, al que solo podían acceder quienes tenían permiso. Había empezado a usarlo hace poco tiempo: era un lugar tranquilo donde podía hojear libros para mis clases y era lo suficientemente grande como para ser una biblioteca.
Me quedé frente a una estantería que Franz visitaba a menudo. Estaba bastante apartada y solo contenía materiales sobre aves silvestres e insectos.
Calculé la altura de sus ojos y luego coloqué el libro en un lugar en el que estaba segura de que podría verlo. No me olvidé de dejarlo sobresaliendo un dedo para que fuera más visible. Cómo podría no verlo cuando era tan visible?
"Ahora es el momento de esconderte, Franz."
***
Después de salir del estudio, me dirigí a la oficina de mi padre y llamé a la puerta. Debo mantener un tono neutro al tocar la puerta, ni demasiado fuerte ni demasiado suave.
"Adelante."
Abrí la puerta y vi a mi padre sentado en su escritorio. Alto estaba de pie junto a él, sosteniendo un informe.
El rostro severo de mi padre se derritió al instante cuando me vio.- "Kyla? Qué pasa? Rara vez vienes aquí. Debes tener una petición. Adelante, entonces... qué es?"
Hoy estuvo extrañamente amable.
Alto nos miró y rápidamente sacó un poco de té.
"Estoy deseando escuchar lo que tienes que decir, Kyla. Sé que no me harás perder el tiempo con tonterías."
Los ojos de mi padre brillaban de confianza hacia mí, y eso me desconcertó profundamente. Últimamente, parecía que su fe en mí había aumentado considerablemente. Supuse que las cosas podrían ir muy bien si tenía suerte.
"Creo que Franz debería empezar a asistir a una academia de nuevo" -comencé.
Sus ojos se abrieron de par a par.- "Pensé que querías dejarlo concentrarse en lo que quería estudiar?"
'Ah, sí, lo dije.' Me aclaré la garganta.
"Sí, pero somos nobles y él es un chico. Cómo puede ser que un noble varón no tenga ni un solo diploma de academia en su haber? No quedaría bien para la Casa Vesta."
Mi padre asintió con la cabeza al escuchar mis palabras.- "En ese caso, tendré que encontrar un lugar al que pueda asistir, un lugar tan prestigioso como Kratie."
'Eso no funcionará.'
"Déjamelo a mí. Encontraré un lugar apartado y tranquilo, quiero decir, un lugar donde pueda concentrarse en sus estudios y graduarse sin problemas. Como sabes, es un niño vulnerable y no quiero que lo vuelvan a acosar." -Eso no era probable ya que tenía a Schitzuro, pero expuse mi argumento de la forma más convincente y genuina posible.
Afortunadamente, mi padre me dejó decidir sobre el asunto sin hacerme preguntas.- "Confiaré en tu criterio, entonces. Si se trata de una escuela de tu elección, estoy seguro de que puedo enviar a Franz ahí sin problemas."
"Gracias, padre" -dije haciendo una reverencia.
Me miró con una sonrisa orgullosa en su rostro.- "Investigaré el asunto de inmediato y te lo haré saber."
Salí de la oficina lo más silenciosa y tranquilamente posible, asegurándome de que mis pasos fueran suaves y elegantes.
El escenario estaba preparado, la red estaba preparada. Ahora solo faltaba que el pez picara.
Y si el pez no mordía, le metería el anzuelo en la boca.
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