Mi padre se volteó hacia donde yo estaba señalando. Parecía tan sorprendido como nosotros.
"Qué diablos está haciendo él aquí?"
"Santo cielo."
Todos a nuestro alrededor estaban confundidos. Franz parecía particularmente perturbado.
El Conde Shumanix, mi tío, habló con tono apresurado: "No recuerdo que haya sido invitado. Por qué habríamos de invitar a su familia cuando sabemos por lo que han pasado Kyla y Franz?"
Marian miró fijamente el lugar donde había estado Nicholas momentos antes y luego dijo en voz baja: "Estaba escoltando a Lady Elia, la tercera hija de la Casa Rothman. Creo que está aquí como su acompañante. Las Casas Rothman y Chiad son muy cercanas."
Nuestro estado de animo se estaba deteriorando rápidamente. Mi madre lo percibió, así que trató de animarnos.- "Hoy es un buen día. No dejemos que alguien como él lo arruine. Disfrútenlo!"
Lo mejor es mantener el ánimo en alto. Asentí.- "Por supuesto. No me preocuparé por él hoy. Phelia, Iris; vamos!"
Subimos apresuradamente la escalera central y entramos en el salón del segundo piso. Una vez que comenzara la fiesta, nos presentarían a Phelia, Iris y a mí, pero tendríamos que quedarnos en este salón hasta entonces.
"Me sorprendió. Quién hubiera pensado que Nicholas Chiad aparecería por aquí?"
"Qué descaro! Cómo se atreve!"
Phelia e Iris parecían enfadadas por haber visto a Nicholas aquí. Salimos a escondidas del vestíbulo y miramos hacia el pasillo central, debajo de la escalera.
"Hay tanta gente!"
"Son todos nobles..." -dijo Phelia nerviosa. Su rostro se ensombreció y volvió a parecer triste.- "Y si preguntan qué hace aquí una plebeya como yo?"
"Está bien, Phelia" -dije.- "Aquí todo el mundo sabe de ti. Estaba escrito en las invitaciones."
Iris había estado mirando a los invitados cuando, de repente, se volteó hacia mí sorprendida.- "No es ese Lord Ritaus el que está ahí abajo?"
Mis ojos se dirigieron al instante hacia el salón central. Ritaus acababa de entrar con un frac verde oscuro y lo acompañaba su madre, la Condesa Izar.
"Pero ya no es tu prometido... parece que todos los que podrían hacerte sentir incómoda han aparecido."
"Ahora solo nos falta Leodora" -bromeó Iris, pero a mí me resultaba difícil sonreír.
Como ya lo había esperado, mis padres se habían acercado a la Condesa Izar y estaban sonriendo y charlando con ella. Siguieron siendo buenos amigos, incluso después de que terminara el compromiso. Parecía que habían invitado a la Condesa a mi baile de debut.
Tuve un mal presentimiento: un escalofrío me recorrió la columna.
Fue por Nicholas o por Ritaus? O hubo algún tercer factor que me puso nerviosa?
La fiesta pronto comenzó.
A Phelia, Iris y a mí nos llamaron por nuestros nombres. Mientras bajábamos las escaleras, noté a mis dos primos y...
En lugar de mi padre, que se suponía que sería mi compañero de baile, estaba Ritaus ahí.
Phelia e Iris se giraron hacia mí preocupadas mientras sus acompañantes las guiaban hacia el pasillo, y me encontré congelada en el lugar cuando Ritaus extendió su mano hacia mí.
'Qué diablos se supone que debo hacer con esto?'
Me volteé hacia mi padre, que me sonreía y saludaba junto a mi madre.
Entonces era esta la fuente de mi ansiedad?
Al darse cuenta de que me negaba a tomar la mano de Ritaus, los que estaban en el pasillo comenzaron a mirarnos fijamente.
"No se supone que ambos habían terminado su compromiso?"
"Escuché que sus familias todavía estaban unidas."
"Me pregunto por qué decidieron tomar caminos separados."
Ya no estaba dispuesta a escuchar más estos comentarios, así que finalmente puse mi mano sobre la de Ritaus. Caminamos hacia el centro del salón y saludamos a los invitados.
La música tranquila cesó. Hubo una pausa momentánea.
Pronto, las debutantes mostrarían su primer baile.
Ritaus me tomó la mano y se inclinó hacia mí. Era el saludo habitual antes de empezar a bailar. Phelia e Iris hicieron una reverencia a sus parejas y yo hice lo mismo con Ritaus.
Empezó a sonar una canción bailable con un ritmo ligeramente más rápido. Ritaus puso sus manos en mi cintura y yo puse las mías sobre sus hombros.
Nuestros pies comenzaron a moverse lentamente al ritmo de la música.
Sus ojos se posaban continuamente en mi rostro; yo apartaba los míos de su mirada.
Pude ver a mis padres y a la Condesa Izar mirándonos y sonriendo. Parecía que realmente querían que volviéramos a estar juntos.
'Es por eso que trajeron a Ritaus aquí?' Pensarlo me hizo fruncir el ceño.
Mientras suspiraba con frustración, Ritaus rompió el silencio.
"Acabo de recordar algo."
"Hmm?"
Lo miré fijamente y él evitó mi mirada.
"Y bien?" -pregunté con insistencia, queriendo escuchar su punto de vista y seguir adelante.- "Termina tu comentario. Qué recordaste de repente?"
Ritaus dudó y se negó a mirarme a los ojos durante varios momentos. Luego, lentamente, comenzó una vez más: "Estaba pensando... han pasado muchos años desde que bailamos. Te acuerdas?"
Me quedé desconcertada y no pude responder.
"Hoy es la segunda vez" -murmuró.
'La segunda vez? Qué está diciendo?' Aunque tenía los recuerdos de Kyla hasta cierto punto, estaban fragmentados y no eran muy útiles.
"La primera vez que bailamos fue en nuestra ceremonia de compromiso" -dijo.
'La ceremonia de compromiso.'
Ese recuerdo era débil. No me había importado mucho después de haber entrado en el cuerpo de Kyla y rápidamente había sido reemplazado por otros recuerdos.
"Estuvimos comprometidos durante años y hoy es apenas la segunda vez que bailamos juntos. Pensarlo me dejó un sabor amargo en la boca."
'Por qué dirías eso?'
"Lamento interrumpirte, pero ya no estamos comprometidos" -dije, sintiendo la necesidad de interrumpirlo.- "No tengo idea de por qué dices esas cosas ahora."
No pudo responderme por un momento. Se quedó mirándome en silencio.
Por qué de repente se puso tan emotivo?
"Pido disculpas por mi anterior falta de respeto" -dijo en voz baja.- "Creo que fui presuntuoso en un asunto familiar."
Su repentina disculpa casi me hace tropezar. Qué le pasa hoy? Se estaba comportando de forma extraña. Ya me había dejado perpleja dos veces.
Aún así, no podía olvidar el desdén en su rostro el día que terminó nuestro compromiso.
"Todo eso es cosa del pasado" -dije.- "Ahora no somos nada el uno para el otro."
Su mirada me hizo sentir incómoda, así que aparté los ojo de su rostro durante el resto del baile.
Giramos. Los pasos nos hicieron avanzar.
Fue entonces cuando un rostro familiar apareció entre la multitud.
El vestido brillaba con un color plateado brillante. La chica tenía un hermoso cabello largo de color rubio platino. Sus ojos violetas me miraban.
Nuestras miradas se cruzaron y sentí que se me erizaba cada vello del cuerpo.
El baile me hizo girar de nuevo y la perdí de vista. La seguí, intentando encontrarla entre la multitud.
Conseguí encontrarla.
Miré fijamente a la chica, quiero decir, al chico, otra vez.
Astair.
Qué hace aquí? Cómo estaba aquí? Rara vez se dejaba ver en lugares concurridos. Por qué, entonces?
De repente miré a Ritaus, con quien todavía estaba bailando.
"Viniste con alguien más además de la Condesa Izar?" -pregunté.
Ritaus se detuvo un momento.- "Sí..." -Casi parecía vacilante.
"Astelle Izar?" -pregunté.
Ritaus no respondió directamente a mi pregunta.- "La carta y el regalo que le enviaste llegaron sanos y salvos" -murmuró.
Así que es él.
"También le expliqué por qué no pudiste asistir. Le dije que tenías una situación inevitable."
Ritaus hizo una pausa, quitó su mano de mi cintura y me hizo girar. Casi pierdo el ritmo porque estaba muy concentrada en nuestra conversación.
"Lady... Astelle entendió?"
"Sí, ella aceptó la explicación."
"Gracias."
Fue bueno que Ritaus fuera del tipo incorregible y estudioso. Se puso de mi lado frente a Astair y también se disculpó conmigo hoy.
Estaba a punto de revisar un poco mi opinión sobre él cuando dijo: "Si Astelle te envía otra invitación, por favor ignórala."
"Disculpa?" -pregunté.
Con ese comentario repentino, la canción llegó a su fin. Ritaus dejó de bailar y se inclinó cortésmente.
"Felicitaciones por saltarte un año."
Le devolví la reverencia, sintiéndome aturdida. Su último comentario flotaba en mi cabeza. Qué quería decir? Si Astelle me enviaba otra invitación, debería ignorara...?
Quise preguntarle con más detalle, pero Ritaus ya se había ido.
Cuando me dirigí a los asientos de mis padres, Phelia se estaba disculpando profusamente con su pareja, Christian.
"Lo siento mucho. Te pisé demasiadas veces..."
"Está bien, fue tu primera vez."
El joven parecía imperturbable, pero Phelia parecía muy preocupada. Al parecer, había estado tan nerviosa que le había dado varios golpes en el pie con sus tacones afilados.
"Sí, Phelia. Es tu primera vez" -dijo Iris, tranquilizándola también.
De repente, sentí que alguien se acercaba por detrás de mí. Hubo un momento de silencio mientras Iris y Phelia se quedaban mirando en estado de Shock. Franz, que estaba sentado con Marian, se puso de pie de golpe.
"Tú...!"
Había rabia en su rostro, lo cual era algo raro de ver.
Me di la vuelta rápidamente.
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