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viernes, 4 de julio de 2025

Capítulo 38

 "Hola, Lady Kyla Vesta."

 

 Un chico delgado, de cabello corto y rubio, llamado Nicholas Chiad, estaba parado justo frente a mí.

 

 "Pensé que habías terminado tu compromiso. Por qué elegiste a Lord Ritaus como tu pareja de debut? La alta sociedad se divertirá mucho con eso."

 

 La gente nos observaba. Los músicos habían empezado a tocar la siguiente canción, pero yo podía sentir que los observadores empezaban a reunirse a nuestro alrededor.

 

 "Quién es el joven que se acercó a Vesta hace un momento?"

 

 "Lord Nicholas Chiad, de la Casa Chiad."

 

 "Escuché que las dos familias tuvieron una pelea."

 

 "No es lo que he oído. Escuché que Lord Nicholas Chiad le propuso matrimonio a Lady Kyla Vesta."

 

 "Oh, qué tierno. Qué lástima. Acaba de bailar con Lord Ritaus, no? No están comprometidos?"

 

 "Ya ha pasado bastante tiempo desde que se separaron, Milady."

 

 "Cielos! Qué significa eso entonces?"

 

 Incontables palabras inundaron mis oídos como una ola. Parecía un espectáculo muy divertido para todos ellos.

 

 Nicholas me tendió la mano y me hizo una reverencia.- "Te gustaría bailar conmigo para el segundo baile?"

 

 Me quedé estupefacta.

 

 Estaba a punto de negarme cuando Franz se interpuso frente a mí.

 

 "Lo siento, pero ella bailará conmigo a continuación."

 

 'No, Franz. Se supone que ahora es el momento de tener tu primer baile con Marian.'

 

 "Y luego bailará con mi padre, luego con mis primos, luego con mi tío."

 

 'No, ya no voy a bailar más. Quién te dijo que podías decidir el orden así?'

 

 Quise negarme, pero tampoco quería bailar con Nicholas, así que me quedé quieta.

 

 Nicholas, que había estado escuchando en silencio, se volteó a mirarme.- "Qué necesidad hay de bailar con la familia en un día como este?"

 

 Estuve de acuerdo, pero odiaba aún más la idea de bailar con Nicholas.

 

 "Eso no significa que ella tenga que bailar contigo" -dijo mi padre cuando finalmente intervino.- "No solo intimidaste a Franz, sino que también a Kyla. Cómo te atreves a pararte frente a nosotros de esta manera?"

 

 Nicholas miró a mi padre, que lo sobrepasaba por una cabeza. Mi padre también era mucho más fuerte que el chico de dieciséis años.

 

 "Un placer conocerlo, Marqués. Es la primera vez que nos vemos, no? También me alegro de verlo, Lord Franz. Ha pasado un tiempo."

 

 Nicholas parecía incluso más pequeño de lo habitual ahora, ya que era mucho más delgado y más bajo que mi padre. Nunca había visto a mi padre tan imponente como ahora.

 

 "Estás asistiendo a las clases de caballeros en Kratie?" -preguntó mi padre con los ojos llenos de violencia.

 

 "Sí, así es" -respondió Nicholas sin vergüenza, con la sonrisa todavía plasmada en su rostro.

 

 "Te juro que nunca te unirás a los Guardianes. Aunque me cueste mi reputación como Comandante Supremo, evitaré que te unas."

 

 "Vaya, qué decepción. Pero está bien. Los caballeros de mi familia son fuertes y los de mi familia materna también son bastante famosos. Quién dice que tengo que ser un caballero en la capital?"

 

 Nicholas fue sometido, pero aún así dijo lo que pensaba.

 

 "Me gustaría dejar atrás las emociones negativas que han existido entre nosotros. Parece que ha habido un malentendido. Por qué no lo aclaramos juntos?"

 

 Los puños de mi padre temblaron ante sus descaradas palabras.

 

 La voz de Franz alzó su tono cuando dijo: "Malentendido? Olvida lo que me hiciste a mí. Lo que le hiciste a mi hermana fue un "malentendido"? Chicos armados atacando a una sola chica? Dónde está el malentendido ahí?"

 

 "A mí también me avergüenza ese incidente" -dijo Nicholas.- "Y comprendo que no te he tratado del todo bien, Franz."

 

 De repente hizo una reverencia y Franz, que estaba a punto de abalanzarse sobre él, de repente vaciló.

 

 "Nos beneficiará a ambos dejar atrás el pasado, no crees?"

 

 Sonrió mientras se disculpaba sin dudarlo, pero no había verdadera sinceridad en ello.

 

 'Qué piel tan dura tiene!' Me maravillé ante el nivel de impertinencia que requería semejante comportamiento.

 

 Incapaz de quedarme mirando, sentí la necesidad de dar por terminada la conversación.- "Vamos a alejarnos, padre. Hay demasiada gente mirando."

 

 Como decía el dicho: hay que ceder el paso ante un loco y un toro.

 

 Tomé el brazo de mi padre y me giré hacia Nicholas.- "Ya no me interesa bailar, Nicholas. Lo siento."

 

 Estaba a punto de dar por concluida la situación con esa negativa cuando oí un alboroto fuera del salón central. Varios hombres salieron corriendo.

 

 "Qué está sucediendo?"

 

 Mi padre se giró hacia la ventana, desviando su atención. El alboroto del exterior se había extendido al pasillo. Los que estaban dentro se dirigían hacia afuera; algunos que no pudieron resistir la curiosidad encabezaron la marcha y todos los demás los siguieron.

 

 Aprovechando para alejarme de Nicholas, también salí del salón, manteniendo la distancia con la multitud, y finalmente me di cuenta de la razón del tumulto.

 

 Afuera esperaban cuatro carruajes de lujo. Al parecer, acababan de llegar. La gente se reunió en masa a su alrededor.

 

 Estaban rodeados de los Guardianes con sus uniformes azules.

 

 'Los Guardianes?'

 

 Mi padre y mi tío, el Conde Shumanix, perecían confundidos. Nadie parecía saber qué estaba pasando. Los que habían salido se apresuraron a regresar al salón central y, al poco rato, entró un hombre con un elegante frac.

 

 Tocó la trompeta que sostenía y gritó en voz alta: "Su Majestad el Emperador!"

 

 El murmullo se apagó.

 

 Se desplegaron alfombras rojas y, al mismo tiempo, llegaron los Guardianes, quienes se pusieron en formación. Los que se habían apresurado a regresar inclinaron la cabeza y yo hice lo mismo.

 

 "El Emperador? Qué está haciendo aquí? No he oído nada sobre la llegada del Emperador."

 

 Se oían susurros bajos a mi alrededor.

 

 "Qué está haciendo Su Majestad aquí?"

 

 "No creo que la Emperatriz ni los Príncipes estén aquí."

 

 "Lo sabía el Conde Shumanix?"

 

 Mi tío también parecía desconcertado, lo que significaba que esta visita fue sin previo aviso.

 

 Rápidamente se preparó un asiento para el Emperador, donde se sentó. Mi tío, el Conde, se puso de pie a su lado, y mi padre, el Comandante Supremo de los Guardianes, también se apresuró a ocupar un lugar a su lado.

 

 "Pasé por aquí de camino a otro evento" -dijo el Emperador.- "Recuerdo que el Conde dijo de pasada que me agradecería que asistiera al baile que estaba celebrando. Por eso estoy aquí... pero dime, no debería haber asistido?"

 

 "De ningún modo, Su Majestad. Ha honrado a toda mi familia con su visita" -dijo mi tío con reverencia.

 

 El Emperador se rió a carcajadas y los susurros a mi alrededor no dejaban de sonar. Eran tan silenciosos que el Emperador no parecía oírlos.

 

 "Él nunca ha honrado la invitación de ninguna otra casa."

 

 "No creo que el Conde Shumanix supiera que el Emperador realmente vendría."

 

 "Por qué está aquí?"

 

 "No me digas que se trata de aquel incidente de hace dieciséis años..."

 

 "Shh. Hoy se han invitado a familiares cercanos de la Emperatriz. Cuida tus palabras."

 

 Estaba ansiosa por escuchar más, pero los susurros cesaron. Qué habían querido decir con "ese incidente de hace dieciséis años"? Me encontraba tensa cada vez que salía a la luz algo que no estaba en el cómic.

 

 "Todos pueden levantarse" -dijo el Emperador. Todos levantaron la cabeza.

 

 Miré de reojo el rostro del Emperador y vi que estaba más demacrado de lo que esperaba. Miró a su alrededor y sonrió débilmente.

 

 "Vine porque este baile me recuerda a mis años de juventud. No me quedaré mucho tiempo. No se preocupen por mí y disfrútenlo."

 

 Crees que eso sea siquiera remotamente posible? Quise preguntar, pero sabía que no era el momento ni el lugar. Escuché gemidos a mi alrededor, aparentemente de quienes pensaban cosas similares.

 

 Me aparté y miré al Emperador desde lejos. No era particularmente apuesto, solo un hombre pálido, de mediana edad, que parecía bastante enfermizo. Se suponía que era el padre de Astair, así que estudié su rostro, pero no encontré ningún parecido.

 

 Parecía que Astair había heredado su rostro, cabello y ojos de su madre.

 

 Sentí una mirada desde el otro lado de la habitación una vez más mientras observaba al Emperador. Era Astair, el chico de ojos color violeta que vestía de niña, el príncipe más joven que un día pondría el palacio patas arriba. Llevaba un vestido de invierno que le llegaba hasta el cuello, así como un chal.

 

 No era la primera vez que me daba cuenta, pero se veía bien con ese vestido. Era absolutamente injusto.

 

 Le parecía bien que su padre biológico estuviera en la misma sala?

 

 Por alguna razón, Astair se acercaba lentamente a mí y yo me encontraba retrocediendo sin darme cuenta.

 

 Pero... no. Tal vez no sea a mí a quien se dirige. Y tal vez solo sea alguien que se parece a Astair.

 

 Pero Ritaus me había dicho que Astelle Izar estaba aquí.

 

 Y Astelle era Astair.


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Capítulo 40

 Me di la vuelta y encontré al Emperador de pie junto a mi tío. El Emperador miró hacia mí y parecía muy desconcertado, aunque no tenía idea...